Este día tenía que llegar, tarde o temprano. Quizás incluso se ha hecho de esperar demasiado. El caso es que ha sucedido y ya no hay vuelta atrás.
Los que tengan hermanos mayores me comprenderán perfectamente. Los otros espero que sean capaces de ponerse en situación. El caso es que por suerte o por desgracia nací a finales de los 80. Me encanta haber nacido un 1 de julio de 1988. Me gusta creer que pertenezco a una generación especial, como supongo le pasará a todo el mundo con la suya.

Hay cosas que nos marcan ya desde bien pequeños. Los de finales de los 80 podemos decir que nos quedamos con lo mejor. Vimos Bola de Drac en catalán, nos leimos los malísimos libros de pesadillas cuando hubo el boom de R.L Stine, supimos apreciar la trilogía de Star Wars antes de que la convirtieran en saga, cantamos con David Bowie en The labyrinth, quisimos ser Oliver y Benji, vimos el auge y la autodestrucción del club megatrix, recordamos las mallas de leticia sabater (como olvidarlas), escuchábamos en la radio Seguridad Social y Heroes del Silencio, vimos nacer la prensa rosa con Tómbola… y muchísimas barbaridades más que nos marcaron por completo.
En cuanto a Alcoy se refiere, podemos decir que conocimos el cine Calderón y el Principal, que veíamos el Tirisiti en una casucha de mala muerte en la glorieta, que llevamos escuchando “Salvem el tren” desde 1990, que fuimos con la bici por lo que fué la “via verda”, que vimos montañas donde ahora solo hay urbanizaciones de lujo (p.e. Serelles).

Son esas cosas que nos hacen diferentes a las generaciones venideras, esas pequeñas tonterías a las que nos aferramos, negando el cambio, como si ninguna tecnología nueva pudiera sustituir a esos trastos con los que nosotros pasábamos tanto tiempo. Por poner un ejemplo mi amigo Ricio siempre fue un activista ANTI-DVD, queriendo que el VHS durase para siempre… pobre hombre.
Hace algunos años, con la revolución de las tres dimensiones en las consolas, empezaron a sacar recopilaciones de juegos antiguos. Juegos como el ARCANOID, o el clásico de la barrita y la bola que va destruyendo de los bloques. Mi hermano mayor los buscaba con nostálgia, cosa que yo, inmerso en mi mundo de Playstation no entendía del todo bien… hasta hoy.
Sega Ultimate Collection es una colección de viejas glorias de la Sega Megadrive, y señores, eso si eran nuestros juegos. Quien no ha jugado al Sonic o al Shinobi, al Streets of Rage o al Contra…

¿Que sacamos en claro de todo esto? Que empezamos a ser unos carcas señores, que aunque estamos en la flor de la vida, ya nos hacen recopilaciones de juegos “antiguos”, de esos a los que ninguno de nuestros sobrinos quieren jugar. ¿Acaso nos estamos convirtiendo en unos puretillas? ¿Qué será lo próximo? ¿Tazas de desayuno de Doraemon? ¿Qué forma es esta de tratarnos? A nosotros, que jugábamos a los tazos de los lunny toons, y comprábamos las bolsas grandes para conseguir los macrotazos…
Todo empieza ahora. Todo empieza cuando no le encontramos el sentido a lo que hacen los niños de hoy en día. Ese es el día en que dices sonriendo, como sintiendote en casa…
Joder… soy del 88 !!!